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Galeria
Zarela Aguilar Ibáñez
Graciela Aguilar Ibáñez
Criadas entre los hilos de la tradición textil de Otuzco, Graciela y Zarela Aguilar hallaron un nuevo rumbo al llegar a Trujillo. Fue su colaboración con el Proyecto Especial Chan Chan lo que las impulsó a rescatar el algodón nativo. Hoy son de las pocas artesanas que siguen dictando talleres para que el arte del hilado de esta fibra ancestral no desaparezca.

01
Sabiduría Coronada
Una mirada que resguarda la memoria de toda una comunidad. Coronada por la luz limpia del día, el rostro de la artesana refleja la serenidad de quien sabe que su oficio no es solo un trabajo, sino un acto de resistencia y dignidad cultural.

02
Surcos de Identidad
En cada línea de su rostro se dibuja la geografía de su historia, iluminada por los destellos de un sol eterno. Una mirada serena que custodia el secreto de las técnicas heredadas y refleja el orgullo de ser el nexo vivo con su tierra.

03
El Brote Ancestral
De la tierra seca y bajo el sol del norte nace el milagro: el copo rústico de algodón nativo se abre paso en la rama. Es la materia prima en su estado más puro, el punto de partida de una cadena textil que ha resistido inviernos, siglos y olvidos.

04
Herencia en las Palmas
El hilo de la historia se sostiene con delicadeza. En estas manos, el algodón nativo deja de ser solo fibra para convertirse en memoria viva, transformándose en ovillos y pequeños guardianes textiles que relatan un saber milenario.

05
Alquimia Textil
A la derecha, la nube indómita de la fibra recién cosechada; a la izquierda, la perfecta simetría del ovillo ya ganado al tiempo. Dos estados de una misma identidad sostenidos por las manos que conocen el secreto exacto de su transformación.

06
Destellos de Oro y Barro
Bañadas por la luz dorada del norte, las artesanas sostienen la materia prima de su identidad. Una estampa de resistencia cultural y arraigo, donde el color natural del algodón es el testimonio de una herencia que se niega a desaparecer.

07
El Compás del Huso
El giro constante transforma la nube de algodón en un hilo firme y resistente. Con la concentración de quien sabe que resguarda un tesoro, la artesana hilvana el destino de su cultura, un ovillo a la vez.

08
Desmenuzar el Tiempo
Con una paciencia que emula la brisa de la costa, los dedos separan la fibra en su estado más puro. Cada caricia al algodón rústico es un diálogo sin palabras con los ancestros que alguna vez cultivaron este mismo suelo.

09
La Trama Compartida
Cabezas inclinadas, manos que no descansan y un espacio donde la técnica se vuelve lenguaje. En la complicidad del taller improvisado frente a la huaca, el algodón nativo une voluntades para asegurar que el hilo de su historia nunca llegue a cortarse.

10
Manos que Relatan
La fibra cruda espera su turno sobre la mesa mientras las manos se mueven con un ritmo antiguo, casi intuitivo. Detrás de ellas, las paredes de barro susurran iconografías chimús, recordándonos que este arte no solo se aprende: se hereda en la sangre.

11
Criaturas de Algodón
Modeladas con la textura rústica y cálida de la fibra natural, estas pequeñas figuras nacen de la paciencia pura. Son testimonios lúdicos de una tradición que late desde tiempos antiguos, cobrando cuerpo y alma a través del tacto.
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Sabiduría Coronada
Una mirada que resguarda la memoria de toda una comunidad. Coronada por la luz limpia del día, el rostro de la artesana refleja la serenidad de quien sabe que su oficio no es solo un trabajo, sino un acto de resistencia y dignidad cultural.
01
Sabiduría Coronada
Una mirada que resguarda la memoria de toda una comunidad. Coronada por la luz limpia del día, el rostro de la artesana refleja la serenidad de quien sabe que su oficio no es solo un trabajo, sino un acto de resistencia y dignidad cultural.
02
Surcos de Identidad
En cada línea de su rostro se dibuja la geografía de su historia, iluminada por los destellos de un sol eterno. Una mirada serena que custodia el secreto de las técnicas heredadas y refleja el orgullo de ser el nexo vivo con su tierra.
03
El Brote Ancestral
De la tierra seca y bajo el sol del norte nace el milagro: el copo rústico de algodón nativo se abre paso en la rama. Es la materia prima en su estado más puro, el punto de partida de una cadena textil que ha resistido inviernos, siglos y olvidos.
04
Herencia en las Palmas
El hilo de la historia se sostiene con delicadeza. En estas manos, el algodón nativo deja de ser solo fibra para convertirse en memoria viva, transformándose en ovillos y pequeños guardianes textiles que relatan un saber milenario.
05
Alquimia Textil
A la derecha, la nube indómita de la fibra recién cosechada; a la izquierda, la perfecta simetría del ovillo ya ganado al tiempo. Dos estados de una misma identidad sostenidos por las manos que conocen el secreto exacto de su transformación.
06
Destellos de Oro y Barro
Bañadas por la luz dorada del norte, las artesanas sostienen la materia prima de su identidad. Una estampa de resistencia cultural y arraigo, donde el color natural del algodón es el testimonio de una herencia que se niega a desaparecer.
07
El Compás del Huso
El giro constante transforma la nube de algodón en un hilo firme y resistente. Con la concentración de quien sabe que resguarda un tesoro, la artesana hilvana el destino de su cultura, un ovillo a la vez.
08
Desmenuzar el Tiempo
Con una paciencia que emula la brisa de la costa, los dedos separan la fibra en su estado más puro. Cada caricia al algodón rústico es un diálogo sin palabras con los ancestros que alguna vez cultivaron este mismo suelo.
09
La Trama Compartida
Cabezas inclinadas, manos que no descansan y un espacio donde la técnica se vuelve lenguaje. En la complicidad del taller improvisado frente a la huaca, el algodón nativo une voluntades para asegurar que el hilo de su historia nunca llegue a cortarse.
10
Manos que Relatan
La fibra cruda espera su turno sobre la mesa mientras las manos se mueven con un ritmo antiguo, casi intuitivo. Detrás de ellas, las paredes de barro susurran iconografías chimús, recordándonos que este arte no solo se aprende: se hereda en la sangre.
11
Criaturas de Algodón
Modeladas con la textura rústica y cálida de la fibra natural, estas pequeñas figuras nacen de la paciencia pura. Son testimonios lúdicos de una tradición que late desde tiempos antiguos, cobrando cuerpo y alma a través del tacto.
Las manos que hoy tejen esta tradición mantienen vivo el legado Muchik. Ahora, continúa el viaje.
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